domingo, 13 de febrero de 2022

Receta para la felicidad

UNA RECETA CRISTIANA

 PARA LA FELICIDAD

El padre Santiago Martín, Franciscano de María, hoy presentó en su homilía 
las BIENAVENTURANZAS, como una receta cristiana para la felicidad. 

Bien nos vendría seguir las indicaciones de Jesús en el evangelio como base para vivir con alegría, amando para ser feliz.

"En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacian vuestros padres con los falsos profetas.»" (Lucas 6,17. 20-26).


El padre José Cervantes Gabarrón, sacerdote misionero y profesor de Sagrada Escritura explica que prefiere "la palabra "dichosos" a la de “felices” y a la de “bienaventurados”, porque “dichoso” expresa una profunda alegría interior en la persona, que no depende de las circunstancias externas a la persona, y esa alegría no la puede quitar nada ni nadie, porque tiene su origen en Dios y su Reino. El término “dichosos” se aplica al tiempo presente y al más allá, es para esta tierra y para la vida eterna, y se puede vivir incluso en medio de los sufrimientos de esta historia... Igual que los discípulos todos quedamos llamados a hacernos cada día más solidarios con los pobres del mundo y más críticos con la situación de injusticia que genera tanta desigualdad en la familia humana.... Por amor a Dios y por amor a los pobres, si seguimos a Jesús de todo corazón y asumimos su mensaje liberador y gozoso de las bienaventuranzas, con la esperanza puesta en la resurrección de Cristo, fundamento de nuestra propia resurrección, nuestra vida queda transformada rotundamente e inundada de una alegría plena, comparte el padre Cervantes.




Fuentes para profundizar en el tema:

Homilía del padre Santiago Martín, FM:





https://infodecom.net/reflexion-dominical-la-alegria-del-reino-en-los-pobres/




lunes, 7 de febrero de 2022

Del hilo y la aguja a la pastelería..., y desenchufar

 

Me encantó conocer la historia de las hermanas del monasterio de santa Clara en Reus. 

Cayeron en la cuenta que ya no podían seguir haciendo labores de costura y bordado y se reinventaron. Empezaron a hacer ¡galletas! Y ya son famosas por ello. Probando sabores y mezclas, han creado una receta en base de avellana del lugar, que son muy apetecidas.

Recientemente publicaron un post en la página del facebook "Amigos de Santa Teresita del Niño Jesús" que contaban que las hermanas tuvieron un inconveniente con el horno de la cocina, simplemente dejó de funcionar.  La hermana encargada intentó arreglarlo pero no lo logró y ya cansada de tanto pensar se le contó a otra de las hermanas de la comunidad y ésta le sugirió: ¿has probado a desenchufarlo? A veces los aparatos necesitan descanso, le dijo. Después de pensarlo y orar, se fue a la cocina y desenchufó el horno, esperó un momento y luego volvió a enchufarlo ¡y funcionó!

Esta historia sirva de inspiración para buscar cómo  desconectarnos de la vida diaria, de la cotidianidad. Necesitamos apagarnos, desenchufarnos, para conectar luego con la vida con más energía y vitalidad. Inclusive para reinventarnos si necesitamos cambiar de oficio o de trabajo. Así lo hacía Jesús cuando se retiraba a orar, en soledad y en silencio. Se desconectaba de todo para luego volver y dar lo mejor de sí.

¿Vas a probar, puedes hacerlo? ¡Desenchúfate, reinvéntate!




SERVICIO TÉCNICO (30/01/2022)
Por alguna extraña razón, el horno de la cocina decidió dejar de funcionar. Bueno, no, calentar sí que calentaba, pero, cuando querías programarlo, ¡no te daba ninguna opción! ¡Se saltaba sin más!
En todo el tiempo que llevamos con él, nunca ha dado guerra. Me pasé el día entero intentando averiguar dónde estaba el problema. Busqué en las instrucciones, pero no decían nada al respecto… Al final no veía más alternativa que rendirme, pero esa noche estaba tan cansada, que solo pensar en gestionar la garantía se me hacía un mundo…
Al final de la cena le comenté mi disgusto a Israel, pero ella me respondió rápidamente:
-¿Has probado a desenchufarlo? Con problemas así, a veces lo único que necesitan los aparatos es un descanso.
Lo desenchufó, esperó unos instantes, volvió a conectarlo… ¡¡y el horno funcionó como si nada hubiese pasado!!
¡¡Cómo me impresionó!! Y también me ha llevado a orar mucho… Sí, porque, cuando a mí se me acumula el trabajo (como le pasaba ese día a nuestro horno), lo que me sale es trabajar más rápido, intentar llegar a todo… pero, como al horno, siento que, lo que hago así, apresuradamente, suele salir estropeado.
Lo curioso es que, a quien se le acumula continuamente el trabajo es… ¡¡a Jesús!! No hay más que ver en el evangelio que “todos querían tocarle”, “eran tantos los que iban que no les dejaban ni comer”, “todos salían a buscarle”…
Ante el reclamo de las multitudes, la gran tentación habría sido multiplicarse por llegar a todos, no detenerse a conversar con ningún enfermo, ser más eficaz, sacar tiempo de donde no lo hay…
Y, sin embargo, lo que hace Jesús es… ¡¡retirarse a orar!! Él sabe qué es lo realmente importante, lo que nos permite mantenernos “bien programados”. Y si el Hijo de Dios necesita esos ratos, ¡imagina nosotros! ¿De qué sirve hacer mucho, si lo que haces no va tocado por el amor?
Hoy el reto del amor es “desenchufar” el horno de tu corazón. Como en el caso del horno de nuestra cocina, no necesitarás muchas horas, ¡basta unos minutos! Hoy cuida tu rato con el Señor, aprovecha ese tiempo para poner todas tus preocupaciones en Sus manos, ¡y descansar en Él! Te aseguro que enfrentarás la jornada con más paz… ¡y bien programado! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
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FOTO 📸: Clarisas de Reus (Cataluña)
En el monasterio de Santa Clara actualmente viven 9 religiosas y 3 de ellas se dedican a la repostería.
El año 2018 las Hnas cambiaron sus tradicionales ocupaciones de costura por la elaboración de galletas de diferentes sabores para poder subsistir y ganar algún dinero.
El motivo era que las religiosas se habían hecho mayores y ya no podían coser, y las más jóvenes no sabían zurcir, apedazar, bordar y planchar, que era el tradicional alimento de las monjas del monasterio.
Dolços Clarisses Reus





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miércoles, 19 de enero de 2022

Come lo justo

 "Si encuentras miel come lo justo no sea que te hartes y la vomites" 

- Proverbios 25,16


El exceso nos hace sobrepasar los límites, sean cantidades o valores, de lo que se considera razonable. Puede tratarse de comida o de conductas, actitudes que pueden convertirse en impertinencia cuando nuestros actos, acción o palabra inoportuna, afecta el respeto, dignidad u honor de otra persona. Esta situación puede dañar nuestras relaciones interpersonales.

Comer o hablar mucho, sentir intensamente, no escuchar nada, reaccionar sin medida ni control. Cometemos  excesos que nos afectan a nosotros mismos y podemos dañar nuestra salud física o la mental o la emocional, podemos lastimar nuestra alma. Cuando hacemos mucho de lo mismo, por ejemplo, comer en demasía, nos lleva a la obesidad y aún sin fin de enfermedades. Estar en depresión consciente, es decir que nos damos cuenta que algo nos pasa, y no hacer nada por buscar ayuda, nos llevará a enfermar seriamente. O cuando vamos por ahí, de curso en curso, de grupo en grupo, buscando llenar nuestros vacíos interiores o callar la Voz de Dios, leyendo, estudiando, trabajando, sociabilizando, orando, todo en demasía, sin descanso, sin sosiego.

Entonces conviene recordar que necesitamos prudencia, moderación y discreción, para disfrutar de la miel, comiendo lo justo, sin hartar ni hartarnos, lo suficiente para endulzar nuestras vidas y las vidas de las personas con las que nos relacionamos.

Aprender a comer lo justo, alimentos físicos y espirituales, sin hartarse, sólo lo necesario, para caminar fuertes y decididos, en el tiempo de Dios y obedientes a su Voluntad.

Bajar el ritmo, no dejarse llevar por la ansiedad ni el apuro ni la gula... todo a su tiempo, en la medida exacta, ni poco ni mucho, revisando a cada paso las emociones que surgen y vivirlas controladas, con la intensidad suficiente, sin hacernos daño ni dañar a nadie. 

Si estamos ante algo que nos guste mucho, si encontramos miel en nuestro camino, prestemos atención, comamos lo justo, lo que necesitamos. Disfrutemos de ese regalo que nos da Dios, y, siendo agradecidos, guardamos un poco para otra ocasión.

Dibujo de Fano