jueves, 26 de diciembre de 2019

¿Dónde estás Señor, dónde te encuentro?


¿Dónde estás Señor, dónde te encuentro?


San Juan de la Cruz plantea que para salir al encuentro de Dios (o mejor dicho, dejarse encontrar por Él), precisamos “sosegar la casa”, es decir ordenar la persona.
Los desórdenes interiores se manifiestan en sensación de ceguera, cansancio, suciedad o debilidad.

“En una noche oscura,
con ansia, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada”.

Estas estrofas de la subida al monte nos introducen para recorrer este camino de ascenso que san Juan de la Cruz nos invita a transitar con él, reconociendo que eso es la vida espiritual: un camino de ascenso donde Dios nos espera para la unión profunda con Él.


Tengo mucho que ordenar para sosegar mi alma...

Aquí estoy Señor, me abandono a Tu Voluntad, guíame, ordéname.

Un año después...


NAVIDAD 2019




El alma salió en busca de Dios.
Estaba la mesa puesta,
el corazón dispuesto,
tu Palabra se hizo presente,
pero no entendimos nada,
¿por qué te escondiste en ella?
¿por qué callaste?
Otra mesa,
no había mucho tiempo,
el corazón inquieto,
apuraba el paso para alejarse,
allí no había nada.
Y la tercera mesa,
Fuiste tema de decoración,
todos sintieron amor, fraternidad, alegría,
menos yo.
No te nombraron, no te invocaron,
tu Palabra en el piso,
maltratada por la indiferencia,
a nadie le importó.
Y mi alma vomitó:
celos, envidia, soberbia, orgullo, ira, enojo,
resentimiento, dolor, angustia, frustración.
Muda, ciega, sucia, cansada, débil y atormentada
quedé,
Cuando mi alma salió en busca de Dios.