¿Dónde estás
Señor, dónde te encuentro?
San Juan de la
Cruz plantea que para salir al encuentro de Dios (o mejor dicho, dejarse
encontrar por Él), precisamos “sosegar la casa”, es decir ordenar la persona.
Los desórdenes
interiores se manifiestan en sensación de ceguera, cansancio, suciedad o
debilidad.
“En una noche
oscura,
con ansia, en
amores inflamada,
¡oh dichosa
ventura!,
salí sin ser
notada,
estando ya mi
casa sosegada.
A oscuras y
segura
por la secreta
escala, disfrazada,
¡oh dichosa
ventura!,
a escuras y en
celada,
estando ya mi
casa sosegada”.
Estas estrofas de
la subida al monte nos introducen para recorrer este camino de ascenso que san
Juan de la Cruz nos invita a transitar con él, reconociendo que eso es la vida
espiritual: un camino de ascenso donde Dios nos espera para la unión profunda con
Él.
Tengo mucho que ordenar para sosegar mi alma...
Aquí estoy Señor, me abandono a Tu Voluntad, guíame, ordéname.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario