UNA RECETA CRISTIANA
PARA LA FELICIDAD
El padre Santiago Martín, Franciscano de María, hoy presentó en su homilía las BIENAVENTURANZAS, como una receta cristiana para la felicidad. Bien nos vendría seguir las indicaciones de Jesús en el evangelio como base para vivir con alegría, amando para ser feliz.
"En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacian vuestros padres con los falsos profetas.»" (Lucas 6,17. 20-26).
El padre José Cervantes Gabarrón, sacerdote misionero y profesor de Sagrada Escritura explica que prefiere "la palabra "dichosos" a la de “felices” y a la de “bienaventurados”, porque “dichoso” expresa una profunda alegría interior en la persona, que no depende de las circunstancias externas a la persona, y esa alegría no la puede quitar nada ni nadie, porque tiene su origen en Dios y su Reino. El término “dichosos” se aplica al tiempo presente y al más allá, es para esta tierra y para la vida eterna, y se puede vivir incluso en medio de los sufrimientos de esta historia... Igual que los discípulos todos quedamos llamados a hacernos cada día más solidarios con los pobres del mundo y más críticos con la situación de injusticia que genera tanta desigualdad en la familia humana.... Por amor a Dios y por amor a los pobres, si seguimos a Jesús de todo corazón y asumimos su mensaje liberador y gozoso de las bienaventuranzas, con la esperanza puesta en la resurrección de Cristo, fundamento de nuestra propia resurrección, nuestra vida queda transformada rotundamente e inundada de una alegría plena, comparte el padre Cervantes.